domingo, 8 de enero de 2012

Rotbailer videa: "I saw the devil" de Kim Ji-woon.




Rotbailer se levanta de la butaca y se mira las manos y sabe que también están manchadas de sangre porque el monstruo que ha visto es el monstruo de dentro. De cada uno de los dentro que conoce. De todos los dentro y todas las épocas. Es el monstruo que tienes escondido en la habitación del final de la escalera, el que alimentas con colas de pescado (debe ser fruto del mar, ese grimorio de muerte y bestias) y se esconde cuando respiras, el que cubres con ruido de cacerolas cuando vienen las visitas porque, de lo contrario, ahora ya lo sabes, os tendría que matar. El que las madres y los padres y los hijos de los huecos, los del dinero en equilibrio precario sobre el ombligo, las cuatro patas y la sonrisa de los domingos, los de las familias y las banderas, quieren ocultar, pero a ese mismo monstruo le dan de comer bajo la mesa, tan grande, tan calentita: tan NOSOTROS. Pero tú lo sabes, y yo también: todos somos ese monstruo hecho de mierda, de sangre y de desprecio. Un puro vórtice. Llámalo como quieras, pero dale al perro una justificación, tu hijo, tu mujer, tu padre, tu trabajo, tu país,  y te hará la vida imposible y se convertirá en aquel Dios vengativo que poblaba los cuentos de los primeros pobladores y vertía plomo ardiendo sobre todos aquellos que le traicionaban. Después de milenios de historia, alta como el Muro, ¿de dónde pensabas que habían sacado la idea?

Tendrás que elegir a quién odias más. Al policía o al asesino. Al director o al espectador. Al que disfrutó, vicario, o se tapó los oídos. A todos. A nadie. Porque aquí, la orquesta suena.

Y cuidado, dice Rotbailer, si dices tres veces tu nombre frente a un espejo, tu bondad te enseñará el lado oculto de la brillante manzana que tienes por cabeza.

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