lunes, 14 de noviembre de 2011

Empujando un coche con sólo los colmillos de delante.

Rotbailer es como una semilla de hielo que está a punto de suceder, ya sabeis, ese momento en que comienza a cristalizar, los enlaces corren eufóricos, enamorados y la red se embala, va como cuesta abajo. Va que se las pela, la red iónica de enlaces. Como un cochecito de niño en un mal día, mala situación, malos conductores. Un niño con un peso dado, se entiende. Mal pronóstico. 

Rotbailer tiene un licor que le da antonomasia. Ver más adelante. 

Rotbailer desayuna jirones de lo que sea, tal es su apetito. Las ideas, los movimientos, los golpes de brazo. A veces, es sexualmente inaceptable. Hay partes de su cuerpo que no son suyas, claro. Tiene un sitio en ese imaginario que tanto juego da. También es de una ciudad imposible. Un órgano enfermo. Y es así, qué se le va a hacer. 

Así que aquí comienza Rotbailer. Justo aquí, en este recuadro. 

A ver cómo le sale. 

Es un hijo de la crisis. Cuidado. 

Cuidadito. 





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